Hasta que vio el vestido rojo desfilando por la pasarela. El vestido insignia de la nueva colección de Víctor Salazar.
Se quedó paralizada.
—No puede ser… —susurró.
Se acercó a la modelo cuando volvió tras bambalinas, examinando el bordado dorado.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Víctor, molesto.
Lucía levantó una pequeña sección de la tela interior. Bordadas a mano, unas iniciales: «M.R.»
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Este vestido no es suyo —dijo, mirándolo directamente.
—Yo lo diseñé —respondió Víctor, recuperando la confianza.
Lucía sacó una vieja fotografía de su delantal.
En ella, su madre, veinte años atrás, junto a una máquina de coser. Detrás de ella, colgado, el mismo vestido rojo. El mismo bordado dorado. Y un boceto firmado: «María Rivera».
—Mi madre lo hizo hace veinte años —dijo Lucía, con la voz firme.
El rostro de Víctor perdió todo el color.
La directora de moda tomó la fotografía… y sin querer, la pantalla gigante de la pasarela la proyectó frente a todo el público.
Los fotógrafos se giraron hacia Víctor.
—Ahora dígales quién lo diseñó —dijo Lucía, sin apartar la mirada.
Víctor no pudo responder. El silencio fue total. Y entonces, docenas de flashes explotaron a su alrededor. 😱
👉 ¿Qué consecuencias enfrentará Víctor por robarse el diseño de una mujer que ya no puede defenderse? La verdad finalmente salió a la luz.